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Domesticar y domar
Es necesario establecer la diferencia
que existe entre los términos domesticación y doma, pues indican dos procesos
diferentes que a menudo se confunden. La diferencia entre los dos términos es
evidente:
En español, domar indica amansar y
hacer dócil a un animal mediante ejercicios y enseñanzas,[4] sean
estos silvestres o domésticos. La domesticación consiste en acostumbrar al
animal fiero y salvaje a la vista y compañía de las personas;[5] es
un proceso largo en el que se obliga a una especie a adaptarse para vivir
dependiendo del ser humano.
El término inglés tame o
domado se refiere a individuos mansos, dóciles, producto de un trabajo hecho
por el hombre pero cuya reproducción no se somete a selección artificial, con intención de
lograr mansedumbre, como en los animales domésticos. Ya Darwin (1859 y 1868)
manifestaba que: Domesticar es
más que domar (Domestication is more than taming). Con
el término doméstico (domestic, en inglés) se hace referencia
a animales que, por selección directa del hombre, adquirieron características genéticas, morfológicas, fisiológicas,
y de comportamiento diferentes a las que tenían
sus progenitores silvestres.
La doma, en ambos casos, hace
referencia a individuos y no a poblaciones (conjunto de individuos),
mientras que la domesticación involucra a poblaciones enteras. Por ejemplo, Se
puede domar a leones, tigres o panteras, pero no se puede decir que sean especies
domésticas. La diferencia entre las dos lenguas es que en inglés los animales domados se
reproducen en poblaciones silvestres, resultando dificultoso en condiciones de cautiverio,
pero en español, la doma también se refiere a ciertas especies domésticas, como
los caballos.
Hay numerosos autores que hablan
del proceso de domesticación en el caso de las abejas, donde las fases
transcurrieron, pero la línea divisoria entre abejas domésticas y silvestres es
muy fina. A pesar de haber seleccionado las colmenas durante
miles de años todos los apicultores son conscientes de que cuando su mejor
colmena en mansedumbre desea dejar su cómoda casa a cambio de un hueco de árbol
lo hace sin mayores problemas y en numerosas oportunidades sobrevive sin mayores
inconvenientes. Lo cual podríamos definir como un alto grado de readaptación a
la vida silvestre.
El proceso de domesticación se
logra mediante selección artificial de caracteres,
tanto genotípicos como fenotípicos,
que el hombre selecciona mediante exhaustivos cruzamientos y una serie de
lentas modificaciones acumuladas en el tiempo.
La readaptación a la vida
silvestre (asilvestramiento) de una especie doméstica es el proceso contrario:
en él la especie doméstica va perdiendo a mayor o menor velocidad los
caracteres seleccionados artificialmente al verse sometida al proceso de selección natural que, sin duda, favorece
aquellos caracteres más adecuados para que la especie viva en forma libre sin
los cuidados pertinentes que el ser humano dispensaba. Una conducta agresiva
puede ser muy ventajosa para la abeja en el momento de encontrarse con un
predador que ataca su colmena. Readaptarse a la vida silvestre o al estado
primigenio de la especie en el tiempo dependerá, en gran medida, de las
modificaciones genéticas experimentadas en el proceso de domesticación. Cuantos
mayores fuesen los cambios alcanzados en el proceso de domesticación, mayor
será el tiempo de readaptación y la cantidad de generaciones que deberán
transcurrir para volver a ser un animal silvestre. Y es posible que muchas
especies que el hombre ha domesticado difícilmente lograrán volver a la vida
silvestre.
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Me gusta mucho los animales..
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