martes, 17 de julio de 2012

Animales Salvajes


Cuando se habla de animales salvajes todos tenemos la impresión que son animales peligrosísimos: pensamos en leones en la selva, osos, tigres, etc. Pero no todos los animales salvajes son peligrosos. De hecho, todos los animales fueron salvajes alguna vez. Los gatos, los perros, los caballos,... todos eran animales salvaje antes de ser domesticados por el hombre. De hecho, todavía quedan especies de caballos salvajes en el mundo y no por ello son peligrosos para el hombre.

Los animales salvajes son sencillamente animales que viven en la naturaleza y que sobreviven por sus propios medios: cazando, pescando o comiendo vegetales. Cómo ves, el termino de animal salvaje poco tiene que ver con la primera impresión que nos viene a la cabeza al pensar en ellos.
Los animales carnívoros según la especie pueden llegar a ser animales salvajes peligrosos para el hombre. El oso, por ejemplo puede matar a un hombre. Pero seguramente será para proteger a sus pequeños o para protegerse él, no para alimentarse de la carne. Raramente el hombre es una presa ansiada por este tipo de depredadores. La mayoría de los ataques de animales salvajes al hombre son para defenderse, creyéndose éstos en peligro.

Existen ciertos animales salvajes que nos parecen menos peligrosos y pueden llegar a ser más indeseables para el hombre, cómo es el caso de las mofetas, por ejemplo.

Los animales salvajes deben luchar por y para sobrevivir y la supervivencia les lleva a veces a cazar animales domésticos. El zorro es un animal temido en las granjas ya que ataca a las gallinas y a otros animales de la granja que son fáciles de capturar, ya que están en jaulas y no tienen muchas opciones para salvarse.
Los animales salvajes son curiosos y como nos puede suceder a nosotros, se intrigan por lo que es nuevo para ellos. A veces puede suceder que al ver un humano sea la primera vez que es animal vea a un humano. Sus reacciones son y serán imprevisibles pero, en general, un animal salvaje buscará protegerse y esconderse cuando se encuentre ante algo desconocido.
Vida silvestre se refiere a todos los vegetales, animales y otros organismos no domesticados. Organismos domesticados son aquellos que fueron adaptados para sobrevivir con la ayuda de (o bajo el control de) los humanos, después de muchas generaciones. Especies de plantas y animales fueron domesticadas muchas veces para el beneficio humano en todo el planeta, lo que acarreó un gran impacto sobre el medio ambiente, tanto positivo como negativo.
La vida silvestre o vida salvaje puede ser encontrada en todos los ecosistemas. Desiertos, florestas tropicales, planicies y otras áreas -incluyendo las ciudades más desarrolladas- todas tienen distintas formas de vida silvestre. Aunque en la cultura popular la expresión generalmente se refiera a animales aún sin contacto con la presencia humana, la mayoría de los científicos concuerdan que la vida silvestre alrededor del planeta sufre, de un modo u otro, del impacto de las actividades humanas.

Destrucción y fragmentación de hábitats

Artículo principal: Destrucción de hábitat.
El hábitat de una especie dada es el área o territorio preferido de la misma. Muchos procesos asociados con los humanos resultan en la disminución de esos territorios lo cual reduce la capacidad de carga del área para esa especie. En muchos casos los cambios en el uso de la tierra provocan una fragmentación del paisaje silvestre. La tierra de uso agrario frecuentemente muestra ese aspecto altamente fragmentado de hábitats relictuales. Se trata de granjas que alternan con bosques aún no talados.
Los ejemplos de destrucción de hábitat incluyen tierras de pastura que eran originariamente monte, cambios en el régimen de incendios, talado de bosques para uso de la leña y drenaje de humedales para la construcción de ciudades. Todos estos cambios afectan a las poblaciones de plantas y animales silvestres.

 

Impacto de especies introducidas

Artículo principal: Especie invasora.
Los ejemplos de especies que se han vuelto invasoras y que amenazan a la vida silvestre en muchos lugares del mundo incluyen a los ratones, gatos, cabras, diente de león, ciertos nenúfares, etc. A menudo ciertas especies que no son muy abundantes en su lugar de origen se vuelven invasoras fuera de control en otros lugares de climas similares. La razón aún no está muy clara; algunos, incluso Charles Darwin pensaban que no sería muy probable para una especie exótica el reproducirse en abundancia fuera de su ambiente habitual. La verdad es que esto es cierto para la gran mayoría de las especies introducidas en otros hábitats. Pero ocasionalmente algunas especies tienen gran éxito después de un período de aclimatación y pueden llegar a convertirse en plagas. Una de las razones es que han dejado atrás a los enemigos naturales que limitaban sus poblaciones en el lugar de origen. En tal caso pueden competir y desplazar a la vida silvestre nativa.

 

Cadenas de extinción

Este grupo trata de efectos secundarios. Todas las poblaciones silvestres de seres vivos tienen numerosas interrelaciones con los demás seres vivos. Los animales herbívoros, como el hipopótamo, tienen poblaciones de pájaros insectívoros que se alimentan de sus parásitos. Si el herbívoro desaparece algunas de estas aves también serían afectadas. Ciertas plantas dependen de polinizadores específicos. Si el polinizador desaparece la planta también puede llegar a desaparecer. A su vez los herbívoros que dependen de esa planta también sufrirían las consecuencias. Es lo que se suele llamar el efecto de dominó, una cadena de reacciones con efectos lejanos. Estos procesos repercuten más allá de las especies inmediatamente afectadas y pueden poner en riesgo a la comunidad ecológica entera.











Animales Domésticos


¿Qué son animales domésticos?

Son los animales que hemos habituado a vivir con los seres humanos. Se comenta que el primer animal doméstico fue el perro,...

Los perros, los gatos, las vacas, las cabras y las ovejas, por ejemplo, son animales domésticos.
Son los animales que hemos habituado a vivir con los seres humanos. Se comenta que el primer animal doméstico fue el perro, pues tiene sus ancestros en los lobos. Podemos dividir los animales en "domésticos" y "salvajes".
Algunos de esos animales están tan habituados a vivir con seres humanos que se considera casi imposible que sobrevivan en un ambiente "salvaje". Ojo: animales como loros, guacamayas,cacatúas, tarántulas o culebras que se venden como mascotas no son animales domésticos, son animales salvajes y su entorno es la naturaleza, la selva o el bosque y no una jaula.
















Domesticar y domar

Es necesario establecer la diferencia que existe entre los términos domesticación y doma, pues indican dos procesos diferentes que a menudo se confunden. La diferencia entre los dos términos es evidente:
En español, domar indica amansar y hacer dócil a un animal mediante ejercicios y enseñanzas,[4] sean estos silvestres o domésticos. La domesticación consiste en acostumbrar al animal fiero y salvaje a la vista y compañía de las personas;[5] es un proceso largo en el que se obliga a una especie a adaptarse para vivir dependiendo del ser humano.
El término inglés tame o domado se refiere a individuos mansos, dóciles, producto de un trabajo hecho por el hombre pero cuya reproducción no se somete a selección artificial, con intención de lograr mansedumbre, como en los animales domésticos. Ya Darwin (1859 y 1868) manifestaba que: Domesticar es más que domar (Domestication is more than taming). Con el término doméstico (domestic, en inglés) se hace referencia a animales que, por selección directa del hombre, adquirieron características genéticasmorfológicasfisiológicas, y de comportamiento diferentes a las que tenían sus progenitores silvestres.
La doma, en ambos casos, hace referencia a individuos y no a poblaciones (conjunto de individuos), mientras que la domesticación involucra a poblaciones enteras. Por ejemplo, Se puede domar a leones, tigres o panteras, pero no se puede decir que sean especies domésticas. La diferencia entre las dos lenguas es que en inglés los animales domados se reproducen en poblaciones silvestres, resultando dificultoso en condiciones de cautiverio, pero en español, la doma también se refiere a ciertas especies domésticas, como los caballos.
Hay numerosos autores que hablan del proceso de domesticación en el caso de las abejas, donde las fases transcurrieron, pero la línea divisoria entre abejas domésticas y silvestres es muy fina. A pesar de haber seleccionado las colmenas durante miles de años todos los apicultores son conscientes de que cuando su mejor colmena en mansedumbre desea dejar su cómoda casa a cambio de un hueco de árbol lo hace sin mayores problemas y en numerosas oportunidades sobrevive sin mayores inconvenientes. Lo cual podríamos definir como un alto grado de readaptación a la vida silvestre.
El proceso de domesticación se logra mediante selección artificial de caracteres, tanto genotípicos como fenotípicos, que el hombre selecciona mediante exhaustivos cruzamientos y una serie de lentas modificaciones acumuladas en el tiempo.
La readaptación a la vida silvestre (asilvestramiento) de una especie doméstica es el proceso contrario: en él la especie doméstica va perdiendo a mayor o menor velocidad los caracteres seleccionados artificialmente al verse sometida al proceso de selección natural que, sin duda, favorece aquellos caracteres más adecuados para que la especie viva en forma libre sin los cuidados pertinentes que el ser humano dispensaba. Una conducta agresiva puede ser muy ventajosa para la abeja en el momento de encontrarse con un predador que ataca su colmena. Readaptarse a la vida silvestre o al estado primigenio de la especie en el tiempo dependerá, en gran medida, de las modificaciones genéticas experimentadas en el proceso de domesticación. Cuantos mayores fuesen los cambios alcanzados en el proceso de domesticación, mayor será el tiempo de readaptación y la cantidad de generaciones que deberán transcurrir para volver a ser un animal silvestre. Y es posible que muchas especies que el hombre ha domesticado difícilmente lograrán volver a la vida silvestre.